El desarrollo desequilibrado como peligro del discipulado

canalizacionesy liberacion

(Alice A. Bailey. Tratado Sobre Magia blanca o El Camino del Discipulo. Pags. 188-189).

2. El segundo hecho a tener presente es que, a medida que ocurren estos cambios y reorientaciones, el discípulo empieza a despertar psicológicamente a nuevos estados de conciencia, a nuevos estados de existencia y a nuevos estados del ser. Por lo tanto, es evidente la necesidad de proceder con lentitud en estas cosas, de modo que la captación mental y la capacidad de razonar lógica y sensatamente puedan ir a la par del desarrollo de la intuición y de la percepción espiritual. Muchas escuelas tratan de forzar y desarrollar prematuramente las facultades superiores, y conducen al aspirante (si puedo expresarlo en lenguaje místico) directamente del reino de los sentimientos y del deseo al de la intuición, pero dejando las facultades intelectuales y el mecanismo mental sin desarrollo y en estado latente. Cuando así ocurre –hablando nuevamente en forma mística— se produce un vacío o brecha, en una parte del equipo que el alma debe forzosamente utilizar en los tres mundos de su esfuerzo.

La mente iterpretadora, organizadora y comprensiva, no puede desempeñar su parte. Cuando falta comprensión y capacidad mental, hay peligro de incomprensión, de credulidad y de interpretación errónea de los fenómenos correspondientes a otros estados del ser. Faltará el sentido de los valores, se sobrestimarán las cosas no esenciales y no será captado el valor de las realidades espirituales.

En estos casos la energía puede fluir hacia los centros de fuerza, pero como no hay una inteligencia que la dirija quedará sin control, por eso tenemos esos tristes casos de que está sembrado el camino del esfuerzo esotérico, que han desacreditado el trabajo de la Logia –casos de personalidades sobrestimadas, devotos supersticiosos, crédulos seguidores de los dirigentes, desequilibrados idealistas, fanáticos y esas mentes retorcidas que se arrogan poderes que no les pertenecen. Los hombres y mujeres son arrastrados por el astralismo y vagan en el valle de la ilusión, considerándose distintos de los demás, situándose en un pedestal y por encima de la humanidad común. Así caen conscientemente en el pecado de la separatividad. Agréguese a lo anterior los casos de perversión sexual, producidos por el superestímulo del centro sacro, los casos de neurosis, supersensibilidad, emocionalismo, ocasionados por la vitalización prematura del centro plexo solar y, por último, los casos de insania, producidos por el excesivo estímulo de las células cerebrales, debido a la práctica ignorante de la meditación; según lo expuesto se hace cada vez más clara la razón por la cual se considera necesario actuar con lentitud y desarrollar los procesos mentales a la par de la naturaleza espiritual.

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