Sobre la negatividad de la violencia

Los hombres poderosos no deben usar la violencia,
Pues la violencia tiene la costumbre de retornar;
Las zarzas crecen donde quiera que vaya un ejército,
Y años de hambre siguen a una guerra.


Un general está bien advertido:
De que ha de hacer nada más que lo que indican sus órdenes,
No importa cuan fuerte sea su ejército;
De que ha de conseguir cumplir sus órdenes,
Pero no la gloria o el sentirse orgulloso;
De hacer lo que dicta la necesidad,
Pero no la sed de sangre;
Pues, incluso la más poderosa fuerza decaerá con el tiempo,
Y la violencia volverá en contra, y le destruirá.

COMENTARIO

Ante la tentación que podemos tener siempre de usar la violencia o de tener sentimientos violentos ante una agresión, desprecio, frustración… debemos realizar algunas consideraciones:  El Tao The King es un conjunto de poemas o fragmentos de una belleza y profundidad sublimes. En ellos podemos encontrar siempre consuelo, consejo y materia de meditación y de elevación del espíritu.

Es por esto que nos puede ayudar a meditar para corregir nuestra conducta interior y exterior a este respecto. Cristo dijo: “Cualquiera que mira con odio a su hermano ya lo mató en su corazón”.

“Los hombres poderosos no deben usar la violencia,
Pues la violencia tiene la costumbre de retornar;”

La violencia es odio, es ira, es conectar con impulsos y sentimientos que penetran en nosotros y dejan un poso desagradable, un desamor, un vacío, un malestar. Es como tomarse un veneno creyendo que se morirá el otro. Esta violencia que dejamos entrar en nuestra sangre, en nuestro cerebro, en nuestras vísceras, al que destruirá tarde o temprano será a nosotros. El que siente el odio y la ira se queda con ellos dentro. No podrá escapar de ellos; no podrá escapar de sí mismo. Quedan en nosotros empozoñandonos hasta que no los sustituimos por sentimientos de nobleza, de no juzgar, de no condenar, de no agredir… “No juzgues y no serás juzgado. No condenes y no serás condenado. Absuelve y será absuelto” (Jesucristo; Evangelio de San Mateo).

“tiene la costumbre de retornar;”

Este es el retornar de la violencia. Siempre retorna al que la ejerce, al que la siente.

Las zarzas crecen donde quiera que vaya un ejército,
y años de hambre siguen a una guerra.”

El fruto de la violencia, de las rencillas, del no querer entenderse, de las polémicas sin fin y con odio, es un campo de zarzas. No es un campo de hierba verde, de árboles, de animalillos correteando, de agua fresca en los arroyos, de felicidad, de flores, de sol brillando.

“Un general está bien advertido:
De que ha de hacer nada más que lo que indican sus órdenes,
No importa cuan fuerte sea su ejército;
De que ha de conseguir cumplir sus órdenes,
Pero no la gloria o el sentirse orgulloso;
De hacer lo que dicta la necesidad,
Pero no la sed de sangre;
Pues, incluso la más poderosa fuerza decaerá con el tiempo,
Y la violencia volverá en contra, y le destruirá.”

Si no tenemos más remedio que ir a la guerra por fuerzas superiores, por una agresión injusta, por una necesidad imperiosa de defensa de los más débiles, de nuestra familia, de nuestros compatriotas injustamente agredidos, incluso así, no cabe realizar esta guerra con odio, con orgullo, buscando la gloria, con sed de sangre. Todo esto producirá los efectos contrarios; se volverá contra nosotros tarde o temprano.

Olga i Carles dijo…
Ahora con la entrada de las nuevas energías de acuario, las fuerzas de retorno a nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, se vuelven con más rapidéz, casi al instante.
Es preferible cuidar bien nuestro jardín, sin que nada le falte para acaríciar un retorno de glòria.

Muchas gracias.

24 de abril de 2010 08:05
Juan Dianes dijo…
En efecto: Si la conciencia va en aumento aumenta también la necesidad de cuidar el jardín de nuestro comportamiento interior y exterior para que sea exquisitamente ético. Para que sea de amor y de no violencia, de respeto y cuidado de nosotros mismos y de los demás
Gracias por el comentario, Olga.
2 de mayo de 2010 07:49

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