La Gnosis

Es muy cierto que el auténtico camino está en nuestro interior. Los diferentes caminos, siempre que sean verdaderos, -porque también existen caminos errados o falsos caminos- lo que hacen es tratar de conducirnos a ese sendero interior tan difícil de hallar y de mantenerse en él.

Una de las cosas que nos ocurren a los buscadores -aparte de tropezar con doctrinas que están bastante contaminadas y que no vale la pena seguir- es que creemos que con tan sólo leer y meditar sobre la verdad o algunos principios profundos e interesantes ya está hecho todo. No, porque, en primer lugar estos principios si bien nos impactan con fuerza al principio, luego se quedan sólo en lo intelectual y se mecanizan, es decir, se quedan sin fuerza como algo muerto en la memoria y no nos transforman ni impulsan. La verdad hay que realizarla entregándose mediante la conducta y la vida a un camino, dejando el egoísmo y muriendo por completo a la personalidad para que el alma-espíritu vaya transformando todo el microcosmos humano (cuerpo-alma-espíritu) en una nueva realidad unificada.

Es cierto que, aparte de la intuición, hace falta información verdadera. Hay que alimentar tanto la mente como el corazón. Pero, en cierta manera si la chispa espiritual del corazón no despierta, la mente -que está muy contaminada por milenios de una sociedad y una cultura llena de podredumbre, violencia, ambición y pasiones inferiores- no va a purificarse.

4 thoughts on “La Gnosis

  1. Es muy cierto, Olga, combinar siempre el conocimiento con la práctica de ese conocimiento. De nada valdría toda la sabiduría del mundo si no vivimos conforme a ella.

    Muchas gracias por el comentario.

    Un abrazo.

  2. Tienes mucha razón, hay que alimentar tanto el interior como la mente, y oxigenarlas de luz y de vida, de color y de positivismo, de creencias y de sabiduría, de sentimientos positivos… porque el camino lo vamos sembrando desde el interior de cada uno de nosotros.

    Siempre tus entradas tienen gran sabiduría.

    Un beso.

  3. Muchas gracias, María. Bello y sabio comentario. Me quedo con esto: “el camino lo vamos sembrando desde el interior de cada uno de nosotros.”

    Un abrazo.

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