Luz en el sendero (cuatro primeras reglas)

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Pertenecemos a una naturaleza caída. En las manifestaciones de la Enseñanza Universal de las grandes religiones, puras en su origen, se alude a esta caída desde el Reino Original al que pertenecíamos.

En este campo de manifestación de la naturaleza caída o manifestación dialéctica, ilusoria, dualista, llamada Maya o ilusión también, se van acumulando aún más polución o alejamiento del Reino Original y ha de ser periódicamente corregido o purificado.

Sin embargo, esta naturaleza, nuestro mundo, es necesario como oportunidad de alcanzar este Reino de Dios perdido.

Por ello nos dicen las cuatro primeras reglas de Luz en el Sendero:

“1) Mata la ambición.

2) Mata el deseo de vivir.

3) Mata el deseo del bienestar.

4) Trabaja como trabajan los que son ambiciosos. Respeta la vida como lo hacen los que la desean. Sé feliz como lo son los que viven por la felicidad”

Si, meditando, sabemos realizar la aparente contradicción entre las tres primeras reglas y la cuarta cumpliéndolas en nuestra vida, habremos avanzado algo en el Sendero.

6 thoughts on “Luz en el sendero (cuatro primeras reglas)

  1. Interesante siempre todos los textos que compartes, y a veces, no tengo palabras para comentar, como en la entrada de hoy, amigo Juan.

    Un honor estar en tu blog.

    Un beso.

  2. Limpiar y Purificar es el Perdón que nos impulsa a rectificar vida tras vida.
    No evadamos Responsabilidades, imaginando lo irreal
    Debemos conquistar a través de ese Desapasionamiento todo el Bosque hasta llegar a la Cima.

    Gracias.
    Un fuerte abrazo.

  3. como tu mismo dices hay que matar esos yoes….. lastima que muchos viven encerrados en este mundo y ni tan siquiera les puedes hablar de estas cosas porque estan cegados.

  4. Gracias por el comentario, nelson.

    En efecto, muchos están encerrados, apegados, de tal modo a este mundo que no quieren oír hablar de nada de esto.

    Habrán de realizar múltiples experiencias en sus vidas hasta que despierten de algún modo a lo único esencial. Hasta que comprendan que en todo lo de aquí que nos envuelve no hay verdadera felicidad y paz.

    Un saludo.

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