Archivos de la categoría Filosofía

Existencialismo y Gnosis

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Sartre parte de un supuesto ateo y, en consecuencia, afirma que, si no Hay Dios, nadie nos ha creado y que, en ese caso, no tenemos una esencia concreta. Por tanto, el hombre sería existencia que se hace a sí misma sin nada que lo determine en ninguna dirección.

En filosofía la esencia es lo que define nuestra naturaleza, lo que somos, lo que se desarrollará y nos hará convertirnos en algo concreto. La esencia es lo que Dios, al idearnos, nos habría dado como naturaleza.

Habría que comenzar diciendo que, si nadie nos ha creado, somos eternos, lo cual necesitaría amplios volúmenes de explicación para terminar no explicando nada. Ya decían los presocráticos que, de la nada nada sale. Ha de existir, por tanto, un principio eterno anterior a todo -llámese como se quiera llamarle-, de donde ha salido todo lo demás que vemos que no tiene existencia eterna sino que nace, crece y luego termina o muere.

Evidentemente, por otra parte, tenemos esencia y naturaleza, lo que ocurre es que en el caso del ser humano es algo flexible ya que tenemos un periodo de crecimiento y maduración muy amplio, no como los animales, y una inteligencia para adaptarnos a la supervivencia que nos hace ser diferentes unos de otros: Un gato hace casi calcado lo que hace otro, por ejemplo. Una planta será lo que viene definido en su semilla, etc.

El hombre -aunque su inteligencia está en germen y poco desarrollado su cuerpo mental-, tiene margen para crear cultura y ser un animal burdo o educado, trabajador o vago, virtuoso o vicioso, culto o inculto, etc. Pero es una inteligencia biológica y al servicio de su biología, la cual es una biología, como todas, de supervivencia como tal hombre limitado y sufriente, con un poco de lo que se quiere llamar espiritual o del alma y que no es más que un débil resplandor de lo que debería ser el hombre original.

Por otra parte, toda filosofía académica está dentro del cultivo de ese yo intelectual. Te puede llevar, en el mejor de los casos, a dar vueltas en el límite de un saber sobre lo que es el hombre imperfecto, ahora, después de milenios de falsa cultura y falso espíritu en general.

No nos damos cuenta que, con la cultura, con la ciencia, con el academicismo, con el esoterismo intelectual, con el misticismo religioso podemos fortalecer enormemente el yo intelectual y seguir siendo el mismo que eramos, un yo sin liberar en realidad que a las primeras frustaciones de la vida se revuelve rabioso o se hunde en la depresión. La auténtica sabiduría o gnosis es un saber sobre la liberación: Qué es el hombre, de dónde venimos y hacia dónde vamos y, además, no es conocerlo sólo, sino que es un proceso de realización y unificación de todo el ser tripartito (espíritu, alma y cuerpo) muy arduo

El problema es que nos encontramos con una estructura mental, emocional, etérica y física-material muy alejada de la gloria vibratoria y del conocimiento omnisciente que tenía el hombre original pensado y creado por Dios. En verdad, como yo digo, ni siquiera yo, si fuese Dios, me hubiese atrevido a hacer algo tan imperfecto y que sufre tanto. Por tanto, lo que Dios creó originalmente ha degenerado a lo largo de eones.

De este modo, todo lo que se filosofe sobre lo que el hombre es, ahora, sólo va a describir una estructura degenerada y pobre que da origen, en realidad, a lástima. Sólo hay que ver los frutos que producimos para darse cuenta del árbol que somos. Un pobre árbol, sombra del árbol pleno de vida que fue, que no sabe dónde va y que cada vez complica más la ya grave situación del mundo.

 

¿Qué significa el Mito de la Caverna?

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¿De qué trata en realidad el Mito de la Caverna? ¿Qué pretendía decir Platón en el Libro VII de su obra República?

El mito de la caverna (República, VII)

“I – Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

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La realización de la felicidad.

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La felicidad es sin duda la realidad más difícil de conseguir. Evidentemente no me refiero a ciertas “felicidades” bastante accesibles que nos rodean.

La verdadera felicidad es la consecución más esquiva y la que perseguimos en el fondo de cada actividad o proyecto. Es lo que perseguimos siempre de alguna manera. Pero… ¿qué es?

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Sobre la ilusión de separatividad

 

La aparente separatividad que muestran los cuerpos en el exterior y la falsa separatividad psicológica que se experimenta subjetivamente, son sólo una ilusión.

Los trillones de átomos irradiantes de energía de nuestros cuerpos  se comunican a través de los átomos del aire con los átomos de los demás cuerpos. Nuestras radiaciones se interpenetran con las de los demás. Igual ocurre con las radiaciones emocionales y mentales.

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De la posibilidad del cambio

En todos nosotros -al menos en la inmensa mayoría- permanece más o menos vivo un deseo de que el mundo cambie, de que sea mejor, de que sea más justo; un mundo donde se pueda vivir más libre y felizmente y realizarnos en nuestras aspiraciones más profundas, sin olvidar los necesarios bienes exteriores que faciliten esta realización total de la persona.

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Tao The King. Capítulo IX

Para mantenerse en la plenitud, ¡cuánto mejor detenerse a tiempo!
Si continúas afilando y usando la espada, no durará mucho tiempo su filo.
Si llenas tu casa de oro y jade, no podrás protegerla continuamente.
Si acumular riquezas y honores, sólo cosecharás calamidades.
Esta es la Ley del Cielo: ¡Retírate una vez realizada tu labor!

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La identidad y la alteridad: Sujeto e integración grupal (II)

En esta segunda parte se analiza el delicado equilibrio que ha de guardar la identidad para no volcarse en un egoísmo solipsista ni caer, por el otro extremo, en una dependencia esclavizadora respecto de los demás, por muy bien intencionada que sea. Se afirma, luego, que no existe personalidad ni individualidad sin los otros. Se termina alertando sobre el gran error de la separatividad, es decir, creer que uno es autosuficiente, despreciando a los demás.

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La identidad y la alteridad: Sujeto e integración grupal (I)

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El concepto vulgar de sujeto o de identidad en las sociedades occidentales avanzadas es un concepto demasiado contaminado aún con el individualismo, la competencia egoísta y la ausencia de una conciencia de relación y responsabilidad grupal, aunque creo que algo se va avanzando en la dirección solidaria de integración entre identidad y alteridad.

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Culpa y liberación (II)

La culpa es algo casi “innato” en nosotros por lo fuertemente instalada que está en nuestro psiquismo. El motivo de esto podría ser, en gran parte, el ser la culpa una especie de recubrimiento de nuestra naturaleza mental y emotiva, de tal modo instalada en nosotros, que crea una excrecencia artificial que recubre nuestra más genuina capacidad de pensar con independencia. Nietzsche achacaba esta vivencia enfermiza de la culpa a la cultura occidental contagiada por la mentalidad socrático-platónica y por el judeo-cristianismo en lo que tienen de más reactivo o de nihilismo pasivo.

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Culpa y liberación (I)

La palabra “culpa” forma parte de nuestra cultura y arrastra una fuerte carga emocional y semántica que la hace de difícil análisis. Sin embargo la reflexión sobre ella nos puede llevar a clarificar lo que encierra y cómo puede esclavizarnos en cuanto nos identificamos vitalmente con su significado.

Desde los entornos de la teología o de la religión vivida; desde los aledaños de la moral o de la ética, desde el mundo del derecho e, incluso, desde el ámbito metafórico y antropomórfico con que se emplea a veces para referirse a los fenómenos de la naturaleza cuando les echamos la culpa de tal o cual acontecimiento humano al mar, al viento o al terremoto, -como si estas fuerzas pensaran, fueran libres

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