Las cuatro verdades fundamentales de la sabiduría eterna

verdades_fundamentales

Los postulados podrían ser enumerados de la siguiente manera, por orden de importancia:

I. El primer postulado es que existe en nuestro universo ma­nifestado la expresión de una Energía o Vida, causa responsable de las diversas formas y de la vasta jerarquía de seres sensibles que componen la totalidad de cuanto existe. Ésta es la denomina­da teoría hilozoísta, aunque el término sólo sirve para confundir. Esta gran Vida es la base del Monismo, y todos los hombres ilu­minados son monistas. “Dios es uno”, es la expresión de la ver­dad. Una sola vida impregna todas las formas y éstas son las expresiones en tiempo y espacio, de la energía universal central. La Vida en manifestación produce existencia y ser, por lo tanto es la causa raíz de la dualidad. Esta dualidad, que se percibe cuan­do está presente la objetividad, y desaparece cuando el aspecto forma se desvanece, tiene muchos nombres, de los cuales y para mayor claridad podríamos enumerar los más comunes:

Espíritu Materia

Vida…………………………………………………………………………Forma

Padre ………………………………………………………………………Madre

Positivo …………………………………………………………………..Negativo

Oscuridad ………………………………………………………………..Luz

Los estudiantes deben mantener en la mente esta unidad esencial, aún cuando hablen (como deberán hablar) en términos finitos de esa dualidad, que cíclicamente se evidencia en to­das partes.

II. El segundo postulado surge del primero, y afirma que la Vida Una, que se manifiesta a través de la materia, produce un tercer factor que es la conciencia. Esta conciencia, resultado de la unión de los dos polos, espíritu y materia, constituye el alma de todas las cosas; compenetra toda sustancia o energía objetiva; subyace en todas las formas, ya sea la de esa unidad de energía que llamamos átomo o la de un hombre, un planeta o un sistema solar. Ésta es La Teoría de Autodeterminación, o la enseñanza de que todas las vidas, de las cuales está formada la vida una, cada una en su esfera y modo de ser, se embeben en la materia, por así decirlo, y asumen formas por cuyo intermedio su peculiar y específico estado de conciencia puede ser comprendido y su vi­bración estabilizada; así pueden conocerse a sí mismas como exis­tencias. Nuevamente la vida una se convierte entonces en una entidad estabilizada y consciente mediante el sistema solar, sien­do por lo tanto esencialmente la suma total de energías de todos los estados de conciencia y de todas las formas de existencia. Lo homogéneo se vuelve heterogéneo, y sin embargo permanece sien­do una unidad; el uno se manifiesta en diversidad, y no obstante, es inmutable; la unidad central es conocida en tiempo y espacio, como compuesta y diferenciada, y sin embargo cuando no existan tiempo y espacio (pues no son más que estados de conciencia) sólo permanecerá la unidad y únicamente persistirá el espíritu, ade­más de una acrecentada acción vibratoria y la capacidad para in­tensificar la luz cuando retorne el ciclo de manifestación.

Dentro de la pulsación vibratoria de la Vida una en manifes­tación, todas las vidas inferiores repiten el proceso de ser ‑Dio­ses, ángeles, hombres y miríadas de vidas que se expresan median­te las formas de los reinos de la naturaleza y las actividades del proceso evolutivo. Todo llega a ser autocentrado y autodeter­minado.

III. El tercer postulado fundamental es que el desenvolvimiento de la conciencia o la revelación del alma, constituye el objetivo por el cual la vida adquiere forma y también el propósito por el cual se manifiesta el ser. Esto puede ser denominado La Teoría de la Evolución de la Luz. Si se tiene en cuenta que el científico moderno sostiene que la luz y la materia son términos sinónimos, haciéndose eco de las enseñanzas de Oriente, es evi­dente que mediante la interacción de los polos y la fricción de los pares de opuestos, surge la luz. La meta de la evolución consiste en una serie graduada de manifestaciones de luz. Velada y ocul­ta en todas las formas se halla la luz. A medida que la evolución avanza, la materia se convierte en un buen conductor de luz, de­mostrando así la exactitud de la afirmación de Cristo, “Yo Soy la Luz del Mundo”.

IV. El cuarto postulado sostiene que todas las vidas se ma­nifiestan cíclicamente. Ésta es La Teoría del Renacimiento ode la reencarnación, demostración de la ley de periodicidad.

Tales son las grandes verdades subyacentes que constituyen la base de la Sabiduría Eterna ‑o la existencia de la vida y el desarrollo de la conciencia, mediante la cíclica adquisición de la forma.

(Tratado sobre Magia Blanca, Alice A. Bailey, Maestro El Tibetano, pp. 25-27).

 

Los peligros del despertar de los centros

tmp_27430-5d3029de5b32682993760e26a667ab121881513571

V. EL MOVIMIENTO Y LOS CENTROS.
Alice A. Baile (Maestro El Tibetano).Tratado Sobre Fuego Cósmico, pp. 154-155.

El tema de los centros puede encararse en tres direcciones. Se ha escrito y discutido mucho acerca de los centros; existe un gran misterio que ha despertado la curiosidad del ignorante y ha tentado a muchos a inmiscuirse en lo que no les concierne. Procuraré elucidar algo este tema y proporcionar un nuevo punto de vista para el estudio de tan complicados tópicos. De ningún modo intento encararlo con el fin de impartir reglas o informaciones que permitan vivificar los centros o activarlos. Ante todo formularé una solemne advertencia. El hombre ha de llevar una vida de elevado altruismo, debe sujetarse a una disciplina que someta y refine sus vehículos inferiores y esforzarse por purificar y controlar sus envolturas.

Cuando haya hecho esto y elevado y estabilizado su vibración, se hallará que el desarrollo y la consecuente actividad de los centros se han efectuado paralelamente y la tarea ha continuado (fuera de su participación activa) en la dirección deseada. Gran peligro y deplorables calamidades amenazan al hombre que despierta dichos centros empleando métodos ilegítimos y experimentando con los fuegos de su cuerpo sin poseer el necesario conocimiento técnico.

Mediante el esfuerzo podrá despertar los fuegos e intensificar la actividad de los centros, pero sufrirá el castigo de su ignorancia destruyendo la materia, quemando los tejidos del cuerpo o el cerebro, ocasionando la demencia y abriendo la puerta a corrientes indeseables y destructoras. No es cobardía ser precavido y cuidadoso respecto a las cuestiones que conciernen a la vida subjetiva. Por consiguiente, el aspirante debe realizar tres cosas:

1. Purificar, disciplinar y transmutar su triple naturaleza inferior.

2. Cultivar el conocimiento de sí mismo y equipar el cuerpo mental; el cuerpo causal ha de ser construido mediante buenos pensamientos y acciones.

3. Servir a su raza con absoluta abnegación.

Al proceder así cumple con la ley, se condiciona para obtener entrenamiento, y se capacita para recibir la culminante aplicación del Cetro de Iniciación; de este modo aminorará el peligro que significa despertar el fuego

El desarrollo desequilibrado como peligro del discipulado

canalizacionesy liberacion

(Alice A. Bailey. Tratado Sobre Magia blanca o El Camino del Discipulo. Pags. 188-189).

2. El segundo hecho a tener presente es que, a medida que ocurren estos cambios y reorientaciones, el discípulo empieza a despertar psicológicamente a nuevos estados de conciencia, a nuevos estados de existencia y a nuevos estados del ser. Por lo tanto, es evidente la necesidad de proceder con lentitud en estas cosas, de modo que la captación mental y la capacidad de razonar lógica y sensatamente puedan ir a la par del desarrollo de la intuición y de la percepción espiritual. Muchas escuelas tratan de forzar y desarrollar prematuramente las facultades superiores, y conducen al aspirante (si puedo expresarlo en lenguaje místico) directamente del reino de los sentimientos y del deseo al de la intuición, pero dejando las facultades intelectuales y el mecanismo mental sin desarrollo y en estado latente. Cuando así ocurre –hablando nuevamente en forma mística— se produce un vacío o brecha, en una parte del equipo que el alma debe forzosamente utilizar en los tres mundos de su esfuerzo.

La mente iterpretadora, organizadora y comprensiva, no puede desempeñar su parte. Cuando falta comprensión y capacidad mental, hay peligro de incomprensión, de credulidad y de interpretación errónea de los fenómenos correspondientes a otros estados del ser. Faltará el sentido de los valores, se sobrestimarán las cosas no esenciales y no será captado el valor de las realidades espirituales.

En estos casos la energía puede fluir hacia los centros de fuerza, pero como no hay una inteligencia que la dirija quedará sin control, por eso tenemos esos tristes casos de que está sembrado el camino del esfuerzo esotérico, que han desacreditado el trabajo de la Logia –casos de personalidades sobrestimadas, devotos supersticiosos, crédulos seguidores de los dirigentes, desequilibrados idealistas, fanáticos y esas mentes retorcidas que se arrogan poderes que no les pertenecen. Los hombres y mujeres son arrastrados por el astralismo y vagan en el valle de la ilusión, considerándose distintos de los demás, situándose en un pedestal y por encima de la humanidad común. Así caen conscientemente en el pecado de la separatividad. Agréguese a lo anterior los casos de perversión sexual, producidos por el superestímulo del centro sacro, los casos de neurosis, supersensibilidad, emocionalismo, ocasionados por la vitalización prematura del centro plexo solar y, por último, los casos de insania, producidos por el excesivo estímulo de las células cerebrales, debido a la práctica ignorante de la meditación; según lo expuesto se hace cada vez más clara la razón por la cual se considera necesario actuar con lentitud y desarrollar los procesos mentales a la par de la naturaleza espiritual.

La fuente inagotable interna

el camino

Toda la meditación pasó como si no hubiera contado el tiempo…˜ Totalmente ensimismado en la sensación de este vino…˜ más dulce que miel dulce…˜ más embriagador que alcohol puro…˜ y a la vez más sobrio que un amanecer después de bien dormido…˜ Yo me decía a mí mismo…˜ «¿no era yo un necio redomado?…˜ Yo buscaba la bodega…˜ y la bodega estaba aquí…˜ totalmente a disposición siempre…˜ Y no sólo la bodega…˜ sino también la uva…˜ el mosto…˜ y el vino cumplido…˜ Si esta saboreación aumenta de intensidad…˜ esto se pondrá a hablar»…˜ Entonces recordé las palabras del Sabio…˜ «No consienta en malabarismos intelectuales»…˜ La verdadera sabiduría brota de la saboreación del néctar de los pies del Señor en la taberna del corazón…˜ La verdadera sabiduría no es una argumentación…˜ la verdadera sabiduría es la saboreación del néctar mismo…˜ cuando debido a su intensidad…˜ sube…˜ y llena…˜ y rebosa…˜ y desborda…˜ y derrama…˜ poniendo en palabras lo que no es palabras…˜ lo mismo que cuando uno exclama «amor mío» debido a la intensidad misma de gozo de la unión amorosa…˜ La verdadera sabiduría…˜ ella tiene que expresarse a sí misma desde el foco extático de la saboreación de ese néctar en el vaso del corazón…˜ Toda argumentación es estéril…˜ Ella es un trabajo enorme…˜ El pobre buscador trata de exprimir una uva seca…˜ El ha escuchado las palabras del Sabio…˜ Mientras esas palabras eran escuchadas…˜ como un cable de la luz…˜ esas palabras transmitían algo de la suspiración íntima que ltas estaba pronunciando…˜ Pero una vez libradas a sí mismas y convertidas en un objeto mental en la mente del buscador…˜ eso para lo cual ellas estaban sirviendo de puente…˜ esa suspiración de la cual ellas provenían y de la cual ellas eran expresión…˜ eso se ha quedado en el Sabio…˜ Nadie…˜ absolutamente nadie…˜ puede dar nunca una muestra de eso…˜ Nadie…˜ absolutamente nadie…˜ puede dar a beber una sola gota de eso…˜ Si eso es bebido…˜ si eso es palpablemente sentido…˜ ello está brotando de la propia cosecha de uno…˜ Es responsabilidad total de uno saberlo descubrir…˜ El pobre buscador penará enormemente hasta que su voluntad de meditar…˜ de sacar algo de su trabajo de meditación…˜ sea cambiada en inclinación irresistible a entrar a saco en su propia taberna…˜ a anegarse y desaparecer completamente en el lagar insospechado que le aguarda dentro de sí mismo…˜ Yo conozco bien este trabajo…˜ Y el Sabio lo conoce también…˜ Por ello él dice esas palabras…˜ «Si usted se siente tentado a usar mis palabras…˜ realice primero eso de donde ellas están brotando…˜ Si ello no es así…˜ ellas le harán más mal que bien»…˜
Es un alivio enorme sentir palpablemente que la totalidad de cuanto necesito está siempre a mi disposición…˜ Toda búsqueda ha cesado…˜ De cuatro patas en el manantial mismo…˜ yo ya no temo la sequía…˜ Es asombroso cómo ha podido cesar todo sufrimiento…˜ toda avidez…˜ toda sed…˜ Es pasmoso cómo todo ello ha desaparecido sin dejar el menor rastro…˜ La forma individual misma que sufría…˜ que sentía la avidez…˜ que padecía la sed…˜ esa forma individual misma se ha esfumado…˜ Ya no hay búsqueda de alivio…˜ el alivio mismo es mi naturaleza constante…˜
¿Cómo ha podido ocurrir esto?…˜ Ha habido muchas horas de convicción firme fijas en el foco del misterio…˜ sujetas a la fascinación irresistible del enigma…˜ Primero por inclinación…˜ después por inclinación…˜ y por último por inclinación…˜ De no haber habido inclinación…˜ el enigma no habría sido resuelto nunca…˜ y yo hubiera seguido viviendo como un pobre hombre amargado…˜ para morir finalmente como un pobre ser aterrorizado…˜

(Pedro Rodea; Ha Sido Escuchado I. 19)

Antiguos acontecimientos Kármicos

caminosesotéricos

Antiguos Acontecimientos Kármicos

(Alic1e Bail1ey. La Exteriorizacion de la Jerarquia; paginas 102 y siguientes).

La venida a la encarnación del ser humano espiritualmente autoconsciente, es la causa incitante del conflicto actual. Si los hijos de Dios no hubieran “penetrado en las hijas de los hombres” (forma bíblica y simbólica de expresar la gran relación entre el espíritu y la materia, establecida en el reino humano), si las entidades espirituales, la humanidad misma, no hubiesen tomado para sí formas materiales y el elemento positivo espiritual no se hubiera apegado al aspecto material negativo, el conflicto mundial actual no tendría lugar. Pero el Plan divino de la evolución estaba basado en el logro de esta relación entre el hombre espiritualmente consciente y el aspecto forma, y así entró en actividad la gran Ley de Dualidad, dando lugar a la “caída de los ángeles”, al descender desde su estado de existencia liberada e inmaculada, a fin de desarrollar la plena conciencia divina en la Tierra, a través de la encarnación material y el empleo del principio mente. Éste fue el Plan divino, emanado de la Mente de Dios y lanzado a la actividad y al desarrollo, progresivo por un acto de Su Voluntad. En su comienzo, tuvo lugar la original “guerra en los cielos” cuando los hijos de Dios, que respondieron al anhelo divino de experiencia, servicio y sacrificio, se separaron de los hijos de Dios que no respondieron a esa inspiración y eligieron permanecer en su estado del ser original y elevado. El Cristo Mismo dio testimonio de esta verdad, en la historia del Hijo Pródigo y su relación con su hermano mayor, que no había dejado el hogar del Padre. Por esta parábola se evidencia dónde estaba la aprobación del Padre. Un estudio cuidadoso de esta historia y una comprensión intuitiva de sus implicancias, pueden evocar algún día una respuesta al “pecado de la experiencia” como ha sido llamado, y llevar a una comprensión de las dos leyes principales que rigen el proceso: la Ley de Evolución y la Ley de Renacimiento. Aquí está la principal causa iniciadora de lo que está teniendo lugar ahora.

La segunda causa surgió lentamente de la primera. La materia y el espíritu, enfocados en la familia humana, y expresando sus cualidades básicas y naturaleza esencial, estaban eternamente en conflicto. En las primeras etapas y durante el largo ciclo lemuriano, la infante humanidad evolucionó constantemente y, sin embargo, a pesar de las separaciones presentes, no fueron reconocidas. La latente chispa de la mente sólo sirvió para llevar una relativa iluminación a los cinco sentidos y su aplicación puramente física. La vida física era fuerte; la vida deductiva, el propio registro de la vida, era prácticamente nulo. En ese entonces la vida de la humanidad estaba enfocada en el cuerpo físico, y se fortificaba y estimulaba la naturaleza animal, desarrollándose el organismo físico y los distintos órganos internos, por el desarrollo de los cinco sentidos; el hombre se convirtió primordialmente en un animal egoísta y agresor, sin embargo, a veces tenía vagas tendencias hacia algo tenuemente presentido como mejor, y momentos de deseos elevados, que no eran la aspiración ni el anhelo de progreso, tal como los conocemos, sino sus formas embrionarias.

Al hombre moderno no le es posible visualizar o comprender tal estado de conciencia, pues lo ha dejado muy atrás. El foco de esta fuerza vital estaba también en la región de las glándulas adrenales, produciendo la bravura animal y la resistencia al choque. Pero el dualismo de la naturaleza esencial del hombre estaba presente como siempre, apareciendo gradualmente las líneas de separación; lenta, aunque constantemente, las almas precursoras (una minoría muy reducida) trasladaron en forma gradual su conciencia, elevándola hasta el plexo solar, y se produjo el reconocimiento del factor deseo por lo que era material y también la capacidad de reaccionar emocionalmente. Hasta entonces el deseo y el instinto fueron idénticos en los tiempos lemurianos. Reflexionen sobre esto, pues es interesante y concierne a un estado de conciencia del cual el hombre moderno prácticamente nada sabe. Pero, en la época atlante, las líneas de demarcación, entre lo que constituía la vida puramente física y lo que —aunque todavía material— podía ser la meta alcanzada por el esfuerzo, empezaron a controlar la naturaleza puramente animal; el hombre empezó así a ser adquisitivo y a rodearse de lo que deseaba. Entonces las líneas de separación entre el animal instintivo y el hombre adquisitivo, empezaron a definirse con más claridad.

Entre estos precursores se desarrolló gradualmente el elemento mental, así como se está desarrollando hoy el elemento intuitivo entre los tipos mentales; los hombres comenzaron a adquirir alguna forma de percepción mental y a utilizar la poca mentalidad que poseían, en el proceso de acrecentar sus posesiones materiales. Se inició la etapa de la civilización (que básicamente es el reconocimiento de la relación grupal). Un período de existencia urbana reemplazó al de una existencia puramente nómada y agrícola. Los hombres se congregaron para un mayor bienestar y protección materiales e iniciaron los procesos rítmicos de concentración, extendiéndose mundialmente.

EL NÉCTAR DE LOS PIES DEL SEÑOR Conversaciones con Srî Nisargadatta Maharaj

kaballah

 

8 de Enero de 1980

Antes de la concepción, ¿qué era yo?

Interlocutor: Después de la realización de sí mismo, ¿un hombre sigue teniendo ego?

Maharaj: No tiene ninguna familiaridad con el ego. Mientras uno se identifica con la forma, el ego está aquí. Puesto que un realizado ya no tiene ninguna identificación con la forma corporal, la cuestión simplemente no se plantea. Más aún: ni siquiera es presenciador de su existencia misma. Eso significa que el principio autorrealizado presencia el principio manifiesto, que es la fuerza vital junto con la eseidad.

Int: Cuando no se tiene ninguna forma, ¿una persona no tiene más problemas?

Mah: Ninguna parte del cuerpo le toca. Esa entidad autorrealizada presencia todo lo manifiesto, junto con el mundo y también la eseidad.

Int: En el caso del que se ha realizado, ¿todas las acciones del cuerpo acontecen espontáneamente?

Mah: Todas las acciones acontecen espontáneamente. Cuando la eseidad fue concebida, la formación del cuerpo tuvo lugar espontáneamente alrededor de ella; no se planteó la construcción del cuerpo por alguien.

Int: En el caso de un jnani, el que está establecido en lo Absoluto ¿cómo pueden las cosas acontecer alrededor de él para su subsistencia? Con un niño, la naturaleza ha proporcionado padres para que pueda desarrollarse con su ayuda, pero el jnani no tiene a nadie alrededor de él.

Mah: Cuando la eseidad estaba en la matriz, la formación del cuerpo ocurrió espontáneamente, ¿no es así? Similarmente en el caso de un jnani, puesto que es uno con la naturaleza, puesto que es la naturaleza misma, de manera que es asunto de la naturaleza cuidarle; no se requiere ninguna personalidad como tal, simplemente todo acontece alrededor de él.

Int: Hay todos estos grandes yoguis que intentan vivir durante miles de años. Se cuelgan cabeza abajo, viven de aire o sólo de agua. ¿Qué es lo que les interesa, y por qué viven tanto tiempo con tanto sufrimiento?

Mah: Obtienen algún tipo de satisfacción de ello, el hecho de que están haciendo algo espiritual, de que están haciendo penitencia. Ellos quieren prolongar eso, y sienten que tienen un cierto deber de prolongar su vida en el campo espiritual. ¿De qué depende esta eseidad? ¿Debido a qué sobrevive usted? Esta vida no dura. ¿Por qué? Cuando algo va mal en el cuerpo, se acaba. Usted confía en que usted es, ¿pero de qué depende ello?

Existencialismo y Gnosis

rosa-blanca-mejor-alargado

Sartre parte de un supuesto ateo y, en consecuencia, afirma que, si no Hay Dios, nadie nos ha creado y que, en ese caso, no tenemos una esencia concreta. Por tanto, el hombre sería existencia que se hace a sí misma sin nada que lo determine en ninguna dirección.

En filosofía la esencia es lo que define nuestra naturaleza, lo que somos, lo que se desarrollará y nos hará convertirnos en algo concreto. La esencia es lo que Dios, al idearnos, nos habría dado como naturaleza.

Habría que comenzar diciendo que, si nadie nos ha creado, somos eternos, lo cual necesitaría amplios volúmenes de explicación para terminar no explicando nada. Ya decían los presocráticos que, de la nada nada sale. Ha de existir, por tanto, un principio eterno anterior a todo -llámese como se quiera llamarle-, de donde ha salido todo lo demás que vemos que no tiene existencia eterna sino que nace, crece y luego termina o muere.

Evidentemente, por otra parte, tenemos esencia y naturaleza, lo que ocurre es que en el caso del ser humano es algo flexible ya que tenemos un periodo de crecimiento y maduración muy amplio, no como los animales, y una inteligencia para adaptarnos a la supervivencia que nos hace ser diferentes unos de otros: Un gato hace casi calcado lo que hace otro, por ejemplo. Una planta será lo que viene definido en su semilla, etc.

El hombre -aunque su inteligencia está en germen y poco desarrollado su cuerpo mental-, tiene margen para crear cultura y ser un animal burdo o educado, trabajador o vago, virtuoso o vicioso, culto o inculto, etc. Pero es una inteligencia biológica y al servicio de su biología, la cual es una biología, como todas, de supervivencia como tal hombre limitado y sufriente, con un poco de lo que se quiere llamar espiritual o del alma y que no es más que un débil resplandor de lo que debería ser el hombre original.

Por otra parte, toda filosofía académica está dentro del cultivo de ese yo intelectual. Te puede llevar, en el mejor de los casos, a dar vueltas en el límite de un saber sobre lo que es el hombre imperfecto, ahora, después de milenios de falsa cultura y falso espíritu en general.

No nos damos cuenta que, con la cultura, con la ciencia, con el academicismo, con el esoterismo intelectual, con el misticismo religioso podemos fortalecer enormemente el yo intelectual y seguir siendo el mismo que eramos, un yo sin liberar en realidad que a las primeras frustaciones de la vida se revuelve rabioso o se hunde en la depresión. La auténtica sabiduría o gnosis es un saber sobre la liberación: Qué es el hombre, de dónde venimos y hacia dónde vamos y, además, no es conocerlo sólo, sino que es un proceso de realización y unificación de todo el ser tripartito (espíritu, alma y cuerpo) muy arduo

El problema es que nos encontramos con una estructura mental, emocional, etérica y física-material muy alejada de la gloria vibratoria y del conocimiento omnisciente que tenía el hombre original pensado y creado por Dios. En verdad, como yo digo, ni siquiera yo, si fuese Dios, me hubiese atrevido a hacer algo tan imperfecto y que sufre tanto. Por tanto, lo que Dios creó originalmente ha degenerado a lo largo de eones.

De este modo, todo lo que se filosofe sobre lo que el hombre es, ahora, sólo va a describir una estructura degenerada y pobre que da origen, en realidad, a lástima. Sólo hay que ver los frutos que producimos para darse cuenta del árbol que somos. Un pobre árbol, sombra del árbol pleno de vida que fue, que no sabe dónde va y que cada vez complica más la ya grave situación del mundo.

 

co-movimiento y contra-movimiento

images

“Siete rayos, provenientes del Reino Inmutable, actúan sobre la naturaleza original, siete fuerzas que emanan del campo del espíritu universal, que a su vez emana de Dios. Todas ellas son de naturaleza séptuple. Estos siete veces siete rayos se determinan unos a otros, representan la vida absoluta, el amor absoluto, la inteligencia absoluta, la armonía absoluta, la sabiduría absoluta, la devoción absoluta y el acto liberador absoluto. Es fácil sacar la conclusión de que los siete rayos se determinan unos a otros y que cada uno contiene los otros seis, si se comprende que un acto verdaderamente liberador debe contener la vida, el amor, la inteligencia, la armonía, la sabiduría y la devoción.

Cuando estos siete rayos, que emanan de lo inmutable, de lo inalterable, de lo inviolable, penetran en la naturaleza original, la Madre universal, Isis, engendran un movimiento, una actividad. Siempre se trata del mismo movimiento; la naturaleza original da testimonio por sus obras de lo que está contenido en la divinidad. Emanando de lo incognoscible, los siete rayos, por su actividad y por lo que la naturaleza original manifiesta, muestran la intención divina en la naturaleza original. Lo divino es pues transmitido y manifestado en el espacio de la naturaleza por este único movimiento, el co-movimiento.

Y si pensamos que todo lo que se manifiesta emana de los siete rayos divinos que se determinan unos a otros, sabremos por deducción lógica que todo lo creado debe llevar la imagen, la esencia, el núcleo de lo divino, que todo lo que es creado encierra una intención divina, pero esta intención divina sólo es realizable por el co-movimiento.”

(La gnosis egipcia original, tomo II, páginas 125-126).

Cuando seguimos la luz y energía de estos rayos divinos presentes en nuestro corazón y cabeza y estos dos centros se unen desde la humildad y el amor a la liberación fundamental de la humanidad, estamos en el co-movimiento.

Cuando nos empeñamos en el egoísmo, en una vida contra este movimiento divino del cosmos, estamos en el contra-movimiento.

Esto inicia la resistencia de las fuerzas divinas de la naturaleza  original que terminan destruyendo, quemando nuestras fuerzas esenciales de comprensión y amor. Terminan arruinando nuestra obra y a nosotros mismos si nos empecinamos en este contra-movimiento contra la naturaleza original.

La Kabbalah como sabiduría original

kaballah
La Kabbalah es uno de los restos fidedignos que quedan de la sabiduría original entre tanto esoterismo adulterado que no conduce ya a la patria original celeste. No obstante, cada cosa cumple su función y compete al buscador degustar y juzgar, discerniendo lo mejor de entre lo que a barullo parece lo mismo.

Sigue leyendo