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Shin Jin Mei (Poema de la fe en el espíritu) – Kanchi Sôsan (¿ – 606)

La sublime profundidad. La simplicidad extrema de la Realización, de la Mente sin mente, el Satori perfecto, no es comunicable con palabras. Sólo puede señalarse el camino de vida, la conducta, que nos puede hacer experimentarla. Es la meditación que deja fluir los pensamientos sin reprimirlos y sin seguirlos en medio de todas las situaciones. Es la mente no mente del observador silencioso que actúa sin ser la personalidad la que actúa. Leamos profundamente, meditando silenciosamente, el principio del Shin Jin Mei (Poema de la fe en el espíritu).

1 Penetrar la Vía no es fácil ni difícil, basta con que no haya ni amor ni odio, ni elección ni rechazo.

2 Basta con que no haya ni amor ni odio para que la comprension aparezca, espontáneamente clara, como la luz del día en una caverna.

3 Si en el espíritu se crea una singularidad, por ínfima que sea, el cielo y la tierra quedan separados por una distancia ilimitada.

4 Si realizamos el satori aquí y ahora, las ideas de justo y falso no penetran más en nuestro espíritu.

5 La lucha entre lo justo y lo falso, en nuestra conciencia, conduce a la enfermedad del espíritu.

6 Si no penetramos en el origen de las cosas nuestro espíritu se agotará en vano.

7 La Vía es redonda, pacífica, amplia como el vasto cosmos, perfecta, sin la menor noción de permanecer o desaparecer.

8 Queremos atrapar o rechazar, en verdad, ésta es la razón por la que no somos libres.

9 No corráis detrás de los fenómenos. No permanezcáis en la vacuidad (ku).

10 Nuestro espíritu, cuando permanece tranquilo se desvanece espontáneamente.

11 Si detenemos todo movimiento nuestro espíritu se tranquilizará. Y esta tranquilidad, a continuación, provocará de nuevo el movimiento.

12 Si permanecemos en uno de los dos extremos, ¿cómo podremos comprender el otro?

13 Si no nos concentramos sobre el origen perderemos los méritos de los dos extremos.

14 Si abrazamos únicamente la existencia, perdemos la vacuidad. Si abrazamos únicamente la vacuidad, perdemos la existencia.

15 Aunque nuestras palabras sean justas, aunque nuestros pensamientos sean exactos, esto no es aún conforme a la verdad

Séneca y Nerón como símbolos del alma

Séneca y Nerón podrían verse como símbolos del alma.

Por una parte, Séneca es el símbolo del trabajo de purificación de la personalidad para que colabore al nacimiento del alma nueva. Es el alma espiritual que ha comenzado a nacer.

Séneca fué un gran estoico. El Estoicismo intenta alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales, cultiva los principios de la razón y de la virtud, considera la razón de los hombres como parte integrante del logos divino e inmortal y proclama que cada persona es un miembro de la familia universal.

Por otra parte, Nerón es el representante o símbolo de la extravagancia y el terror. Es el símbolo del alma biológica en su máxima expresión.

Se hizo adular como músico, deportista, poeta. Por medio de regalos quiso ganarse la aceptación del pueblo y dichos regalos destruyeron la economía del imperio.

Entre sus obras están el asesinato de Agripina, su madre, también el asesinato de su primera esposa, Octavia, el supuesto incendio de Roma. (La causa exacta nunca se determinó, pero se cree que fue el mismo Nerón quien comenzó el incendio para habilitar un terreno para su nuevo palacio), la tortura a los primeros cristianos y las orgías más inconfesables. Es decir, el ego en su máxima expresión al servicio de su propio engrandecimiento a costa de quien sea y de lo que sea.

Quien ha dominado su ego y lo pone al servicio del alma, además, no teme a la muerte que, finalmente, le infligió el que había sido su alumno cuando niño, Nerón.